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Página 1 de 2 A veces, en algún momento, se nos ha pasado por la cabeza una "buena idea" para emprender, y de repente, nos vemos soñando: "Podría dejar por fin al pesado de mi jefe", "No tendría que soportar a la bruja de mi compañera", "Se acabaría el tener que levantarme a las 6 de la mañana", "Podría tener más tiempo para mi familia"… Lo vemos más como una huida de cualquier dolor o sufrimiento que tengamos en ese momento. Quizás sólo quede ahí, en una mera ilusión, y volvamos día a día a enfrentarnos con ese dolor a cambio de la falsa seguridad que nos produce una nómina fija y constante.
En cambio, si estas ideas persisten y se nos presentan sin avisar – cuando vamos en el autobús, mientras guardamos turno en la cola de la impresora, al tomar nuestra ducha matutina, tomando café – o si llegado el caso, esta ilusión emprendedora nos mantiene con el corazón palpitante 10 minutos antes de dormir, entonces, la cosa ya es más seria. Y mucho más aún, si con el paso de los días, a esa idea le van saliendo tentáculos y empieza a crecer y a desarrollarse en diferentes direcciones: la visión sobre nuestro negocio nos acompaña con más frecuencia y hasta somos capaces de vernos como un valiente capitán al frente de nuestra nave.
Esto ya es un punto clave, y es cuando debemos detenernos un momento, "tomarnos un café con nosotras mismas"*, reflexionar seriamente y preguntarnos:
¿Es lo que realmente quiero o es sólo una huida?
¿De verdad es esto lo que YO quiero?
Tener todo esto claro ya nos da una buena pista sobre nuestro futuro proyecto.
Cuando alguien tiene un verdadero espíritu emprendedor, es porque es eso y sólo eso lo que quiere hacer. Ya no hay más posibilidades, ya no hay vuelta atrás. Es ésa la elección y ninguna otra la puede sustituir. Por encima de todo está poner en marcha nuestro negocio porque ya tenemos claro que es la inflexión que nos ofrece la vida, una oportunidad.
Aún así, merece la pena seguir indagando un poco más, remover nuestras entrañas y responder de forma sincera a unas sencillas preguntas:
¿Confío en que tengo las posibilidades necesarias de lanzarme?
¿Es esto lo que yo sé hacer mejor?
¿Es esto con lo que más disfruto y con lo que me podría pasar horas y horas sin darme cuenta?
¿Qué estoy dispuesta a invertir (tiempo, esfuerzo, dinero, relaciones,..) para conseguirlo?
¿Qué esfuerzos adicionales tendré que aportar?
¿Con qué apoyos cuento?
¿Estoy enamorada de mi proyecto?
¿Seguiré ilusionada con él dentro de 5 años?
¿Soy capaz de vivir entre la incertidumbre y el riesgo?
¿Qué me motiva a ponerlo en marcha?
¿Qué voy a conseguir al tener mi propio negocio?
¿Es éste mi sueño?
¿Qué quiero hacer realidad?
¿Es un proyecto viable?
Lola Sánchez Murcia es consultora de formación y coach de IdeaCoaching. Su experiencia profesional pasa por la industria agrolimentaria, comercio internacional, servicios, consultoría y coaching. © MujerDeHoy.org
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