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Página 1 de 2 Planear menús es una herramienta muy útil para el ama de casa que busca elaborar platos nutritivos, equilibrados y variados para su familia sin exceder su presupuesto familiar. Los menús deben adaptarse a las necesidades concretas y específicas de cada familia; por eso al elaborarlos es indispensable considerar aspectos como los siguientes:
el número de integrantes de la familia,
edades,
condiciones especiales de salud,
gustos,
el tiempo con que se dispone para la preparación de los alimentos
la periodicidad con que se desea llevar a cabo la planeación, que puede ser semanal, quincenal o mensual.
Una buena sugerencia es que inicies la planificación con la comida principal, y en relación a ésta equilibrar el desayuno y la cena; esto puede resultar útil incluso para aprovechar los excedentes o las sobras, ya sea mezclándolos con huevo en las mañanas, o preparando tapas (botanas) con el guisado, por citar algunos ejemplos. Es importante que incluyas frutas y verduras de temporada dentro del menú, pues éstas son mas baratas.
Procura usar recetas que sean simples y fáciles de preparar para la comida principal y elabora una extensa lista de sugerencias para desayunos, cenas y meriendas que podrás ir rotando en tus menús. Intenta mezclar colores, texturas y sabores en tus platos, pues esto los hará mucho más atractivos a la vista.
Recuerda también que la variedad es importante, así que no temas probar nuevas recetas y nuevos ingredientes de vez en cuando para ampliar el repertorio familiar de comidas.
Una vez que hayas seleccionado los platos o platillos, elabora la lista de compras, incluyendo en ella todos los ingredientes, condimentos y especias necesarias para la elaboración de las comidas. Después revisa tu alacena en base a esta lista para descartar aquellos productos que tengas en existencia en casa y así sólo compres lo necesario.
Ahora bien, hay algunas sugerencias que pueden resultar de mucha utilidad al momento de realizar tus compras:
lleva siempre la lista de ingredientes a la mano;
ve con el tiempo suficiente para poder comparar el precio, la calidad y la frescura de los alimentos;
procura siempre verificar que la fecha de caducidad sea lo más lejana posible a la fecha de compra;
evita ir de compras antes de comer o con hambre, pues todo se te antojará y comprarás de más.
Y si tu objetivo al planear los menús implica también ahorrar tiempo, aquí hay algunas sugerencias que pueden ser de gran utilidad para ti:
Al comprar las frutas y verduras, puedes guardarlas cortadas en cubitos en recipientes con tapa (crudas o cocidas según sea el caso); así durante la semana podrás utilizarla ya picada y ahorrar un poco de tiempo.
Puedes dedicar una mañana exclusivamente para preparar la comida de toda la semana y de igual manera, refrigerarla o congelarla.
Una herramienta muy útil y práctica consiste en preparar suficiente comida como para dos días y congelar la mitad, después podrás utilizarla dentro del menú de la siguiente semana y te ahorrarás la preparación de una comida.
Aprovecha los recursos de la tecnología tales como los procesadores de alimentos, el microondas y las ollas de cocción lenta; te sorprenderás al ver la variedad de recetas que puedes preparar con ellos.
© Martha Frisbie
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