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Nostalgia
Me he ido de casa por un año —para estudiar al extranjero, un mes —para visitar Inglaterra, tres semanas —para ofrecer cursos en otros países, pero esta vez empaqué de modo diferente.
No decidí si dejar cierta ropa y llevar otra, sino que guardé en cajas “toda” mi ropa. No tuve que elegir uno o dos libros para leer en el avión, sino que guardé en cajas “casi todos” mis libros.
Miro mi habitación, casi desnuda, sin algunas muebles, sin ropa, sin libros, sin mis archivos y siento nostalgia. En este cuarto lloré y reí durante más de treinta años. Aquí escribí mis primeras letras y entoné mis primeras canciones; aquí me pregunté si un día me marcharía para siempre o me establecería de por vida.
Hoy me despido de sus paredes verdes, de sus libreros, de su escritorio empotrado a la pared. Hoy le digo adiós a la ventana que da a la calle y me cuenta las historias de mis vecinos. Hoy acaricio mi cama para mudarme a una nueva.
La vida está repleta de holas y adioses. No es novedad. Así que solo escribo para recordar que un día, sentí nostalgia del ayer, pero emoción por el hoy, y fuerza para el futuro. La vida sigue. Nueva casa, viejos libros; nuevo clóset, vieja ropa (aunque me gustaría renovar el guardarropa). Nueva yo, misma yo. Algunas cosas, nunca cambian.
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Tic tac
Es el tic tac del reloj que me anuncia que el tiempo se acerca. Vestido listo, solo faltan arreglos como subir el dobladillo. La costurera ya está en eso. Me lo entregan dos días antes de la boda pues debo viajar a otra ciudad donde será la ceremonia.
Traje del novio. Listo. También ya tiene los zapatos, la corbata, la camisa y el cinturón.
Lugar de la boda y banquete. Listo. El encargado nos ha dado mucha confianza por su profesionalismo y entrega. Nos ha prometido cosas muy interesantes y solo esperamos que la comida esté para “chuparse los dedos”, como decimos en mi país.
Los invitados. Listo. La mayoría nos ha confirmado, y eso nos da gran satisfacción. No solo porque nos acompañarán a este evento, sino porque han mostrado gran cordialidad/civilidad/educación al darnos su confirmación con la debida anticipación.
¿Qué falta? Detalles sobre mi arreglo personal (depilación, manicure, retoques), empacar y llevar mis cosas a mi nuevo hogar (que será en una ciudad distinta a la actual).
Pero me han conmovido las muestras de amor de la familia y los amigos en este momento tan importante de mi vida. ¡Gracias!
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Atrás y adelante
Me parece que fue Kirkegaard quien dijo: “La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante”.
Como futura novia, vivo mirando hacia adelante, día a día, hora a hora, poniendo en orden los pendientes, pero fijándome en los detalles. Viviendo este sueño hecho realidad, en el que a veces me gana la emoción y el diario trajín y sale a relucir mi personalidad en todas sus facetas.
Pero sé que en unos meses, quizá años, miraré hacia atrás, hacia estos días, y comprenderé lo que está sucediendo.
Confieso que hace unos días, tuve que recostarme en cama debido a una sencilla operación quirúrgica, y me puse a pensar en este año. Mi vida ha cambiado 180 grados, sin más ni menos. Hace más de doce meses, no tenía a Ragazzo en la mente ni en el corazón; ¡mucho menos imaginaba que pronto planearía una boda!
En ocasiones parece que vivo un remolino de sentimientos, experiencias y conversaciones que de pronto tardo en comprender y en asimilar, pero así es la vida. Se trata de vivirla con la vista al frente, pues solo se comprenderá cuando un día nos sentemos y analicemos los pasos que nos trajeron hasta donde hoy nos encontramos.
Supongo que estoy un poco filosófica, pero… ¿qué le voy a hacer?
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Novias neuróticas
Se trata de un programa de televisión. Me pregunto si programan las cosas para que las novias pierdan el control de tal manera. Por otro lado, pienso que Ragazzo y yo detestaríamos que una cámara nos siguiera día y noche mientras planeamos la boda.
Pero —conviviendo conmigo misma y una que otra novia— sé que la propuesta de título no dista mucho de la realidad. Los nervios traicionan y sale a relucir lo peor de nosotras mismas.
Supongo que la dulce carita de ángel o princesa que enmarca el velo blanco durante la ceremonia, dista mucho de la frente fruncida y los labios comprimidos que la novia neurótica revela días antes del gran día.
Afortunadamente, solo la familia cercana se topa con esta novia neurótica, mientras que la mayoría de los invitados se quedará con el recuerdo de un rostro bello y radiante.
Aún así, quisiera no tener que pasar por el trago de ser una novia neurótica. Sin embargo, sé que en momentos perderé el control. No me excuso ni me escondo detrás de mis imperfecciones; simplemente deseo ser realista. Mi deseo es ser lo suficientemente humilde y sabia como para reconocer mi faceta de neurosis, y pedir perdón a aquellos quienes puedan ser afectados.
¿Algunos consejos más?
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Manicure
Confesión: quiero que mis uñas se vean hermosas para la boda.
Realidad: solo me he hecho manicure una vez en mi vida (a los XV años).
Así que valientemente me fui al salón de belleza el sábado pasado, pero sufrí mucho. Mis dedos, al parecer, son muy delicados. La chica tampoco se la pasó de lo mejor. Se preocupaba al ver que algunos “pellejos” estaban clavados, que mis uñas no crecen parejas y que de pronto sangraba cuando me cortaba ciertas partes de la cutícula.
Me mandó muchas recomendaciones: comer gelatina, pintarme con barniz para fortalecerlas, limarlas en vez de cortarlas, etc. etc.
La verdad es que siempre he sido muy perezosa para cuidar mis uñas. En otra única ocasión me puse uñas de acrílico y también sufrí.
Una cosa que me desespera de las uñas largas es acostumbrarme con ellas a tocar el piano o escribir en el teclado. Sé que muchas logran hacerlo, pero yo prefiero la salida fácil, lo más cómodo y menos consumidor de tiempo.
Aún así, me queda algo muy claro: la belleza cuesta. No solo dolor, sino dinero. Así que cualquier consejo para que mis manos (y uñas) luzcan hermosas para la boda que se acerca a pasos agigantados, soy toda oídos.
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Consejillos
En mi país tenemos un dicho: “no echar en saco roto lo que alguien nos dice”. Es decir, no menospreciar el consejo.
Así que la semana pasada recibí consejos muy sabios para mi futura vida de casada y quiero compartirlos:
1. Respeta a tu esposo.
Benito Juárez dijo: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. En otras palabras, si yo quiero respeto, debo darlo también. La palabra se me figuraba demasiado vaga. ¿Cómo respetar a Ragazzo? La respuesta: no avergonzándolo. He oído a mujeres burlándose de su marido en reuniones de amigos; otras esposas los menosprecian en público. El respeto es algo que se gana, pero que también se otorga. Bien predica la regla de oro: Lo que yo quiera para mí, debo dar a los demás.
2. Preocúpate por la reputación de tu esposo.
Lo que se opine de una esposa, afecta la reputación del esposo. Esto no lo digo en el sentido machista o despectivo, mucho menos pensando que la reputación de la mujer no es importante. Más bien, hablo de una responsabilidad similar a la anterior. Si yo quiero que otros hablen bien de mí al ver a mi esposo, yo debo hacer lo mismo. Pronto seremos pareja, así que debemos trabajar codo con codo para salir adelante.
A mí no me gustaría que Ragazzo me avergonzara frente a desconocidos, por eso yo no lo debo hacer.
A mí me gustaría que los amigos de Ragazzo lo admiraran por su esposa, así que debo trabajar en ello.
Consejillos hoy, grandes verdades mañana. Solo espero llevarlos a cabo.
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Tres ingredientes
Ragazzo y yo vimos un video que nos gustó mucho. Está producido por NOOMA y se llama “Flame” (Flama). Me parece que se puede encontrar en youtube con subtítulos, cosa que no me emociona pues no se pagan derechos de autor a sus creadores, pero vale la pena aprender de él.
En pocas palabras, el autor nos habla de tres ingredientes indispensables para el amor:
Amistad. Esa capacidad de reírnos juntos, de hacer cosas juntos, de ser compañeros de camino y de visión. A veces pienso que en las películas románticas se salta este proceso. Poco se conocen los enamorados, así que me pregunto, ¿tendrán metas afines al final de cuentas?
Compromiso. Este tipo de amor es raro hoy día. Las personas no pretenden unir sus vidas para siempre, sino “ver si funciona”. En esta ambigüedad y vaguedad, se rompen corazones en nombre del amor. ¿Qué es un compromiso? Algo serio que dura toda la vida.
Atracción. No cabe duda que es indispensable para una relación de pareja. Tristemente, en nuestra sociedad, todo el peso de una relación cae en solo esta flama, y no en las otras dos, por lo que tenemos madres solteras, chicas embarazadas en la adolescencia y divorcios prematuros.
Cuando terminamos de ver el vídeo, Ragazzo y yo hablamos sobre estos temas. Sabemos que el camino del matrimonio no será fácil, pero queremos mantener estos tres elementos ardiendo constantemente. Nuestro deseo es un amor verdadero y duradero.
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No puedes complacer a todos
No puedes complacer a todos
Hecho: No puedes complacer a todos. Habrá quien te critique.
—Algunos se quejarán de que los invitaste a la boda.
—Otros se quejarán porque no los invitaste a la boda.
—Unos más se quejarán porque no invitaste a alguien que ellos piensan que debiste invitar a la boda…
—O porque invitaste a alguien que ellos piensan que no debiste invitar a la boda.
—Algunos se quejarán del lugar de la boda (muy lejos, muy cerca).
—Otros se quejarán del menú de la boda (abundante, escaso, frío o caliente).
—Unos más se quejarán por el programa de la boda (música, sonido, votos).
—Algunos admirarán tu vestido (sinceramente).
—Otros admirarán tu vestido (hipócritamente).
—Unos más ni se enterarán que tu vestido ha sido lo mejor del día.
—Algunos irán por ti (porque te estiman).
—Otros irán por el novio (porque a ti no te conocen tan bien como a él).
—Unos más irán porque se sienten comprometidos (quizá son familia).
Pero, concluyo, que ya que no puedes tener contentos a todos, ¡disfruta! Que digan o no digan, se quejen o no se quejen. Es tu boda, así que ¡tómalo con calma! No se repetirá dos veces, y la gente que en verdad te ama, solo recordará tu sonrisa y la de él.
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Mesa de regalos y desastres naturales
En mi país, en mi ciudad, se suscitó una catástrofe. Las lluvias torrenciales inundaron las calles de una colonia cercana, pero aún más, el drenaje se desbordó y las aguas negras arrasaron con más de mil viviendas.
Las personas perdieron todo en la planta baja de sus hogares, pues el agua subió hasta el metro con setenta centímetros. Autos, refrigeradores, muebles, documentos, todo inservible. El olor pestilente, el lodo en los pisos, el llanto de quien se quedó sin nada.
Mientras tanto, Ragazzo y yo debemos armar la mesa de regalos para la boda. Iremos pronto a la tienda departamental para incluir nuestras sugerencias de lo que nos hace falta para iniciar nuestra vida juntos: una batidora, teléfonos inalámbricos, trastes, refractarios…
Pero en el fondo, me pongo a meditar sobre la tragedia de tantos vecinos míos. En menos de media hora, el agua arrasó con todo. Sus sueños se desvanecieron; toda una vida quedó deshecha. Así de frágil es la vida, así de inseguro es el futuro.
Creo que aún así, Ragazzo y yo debemos mirar al porvenir con optimismo. Organizaremos nuestra mesa de regalos, pero estamos conscientes y pidiendo a Dios por los que sufren, sin olvidar aportar nuestro granito de arena de algún modo.
La lección principal: no debemos armar nuestro castillo de amor sobre el fundamento de las posesiones materiales, pues éstas corren peligro de un terremoto, una inundación, un huracán o un incendio. Más bien, nuestra relación se fundamenta en Dios, nuestro amor y el compromiso que nos ha unido.
Si basamos nuestro futuro en los muebles o el inmueble, las tempestades de la vida pueden acabar con nosotros. Así que hemos elegido refugiarnos en la Roca más firme y segura que hemos hallado, conscientes que lo importante son las personas, no las cosas. Mi abuelo así me lo enseñó, solo hay dos cosas eternas en la vida: las personas y la Palabra de Dios. Si en eso invertimos nuestras energías, tendremos tesoros que nada —ni siquiera una inundación— destruirá.
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Los acordes del amor
Elegir la música para la boda es importante. Desde la música para la procesión, hasta la música para la recepción. Si los novios bailarán un vals, ¿cuál? ¿O tienen una canción preferida que les hace recordar su primer beso?
Yo aún estoy eligiendo algunos temas, pero, como me encanta la música, pienso en algunas ideas:
—Ragazzo no debe tocar la misma nota que yo, eso sería aburrido. Debemos tocar notas diferentes para así poder armonizar y componer una melodía.
—Cuando las palabras no alcanzan para expresar lo que sentimos, la música es la voz que requerimos para dichos sentimientos.
—En el matrimonio habrá tonos menores, pero no necesariamente son malos. Simplemente son parte de la gran obra de la vida compuesta por allegros, andantes, largos, lentos, etc.
—El ruido rompe el silencio, la música pinta el silencio. En las bodas se debe invitar a la música y evitar el ruido.
—A veces cantar es la mejor forma de orar. ¿Qué mejor modo de agradecer las bendiciones de Dios en una boda?
—No existe nada más sublime que escuchar a un grupo de más de cien personas cantando al mismo tiempo una melodía que les conmueve. Basta ver los coros en los estadios de futbol. Pero también se puede en una boda.
Tengo un regalo especial para Ragazzo que le daré hasta el día de la boda. Espero le guste. (Tiene que ver con música, je, je). Pero luego les contaré más.
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