Muy señores míos, sus Majestades los Reyes Magos de Oriente:
Me aventuro a escribir este e-mail porque estoy segura de que tenéis iPhone y que estáis hasta la coron(illa) de tirar caramelos, sonreír y saludar a la gente. Os escribo para ofreceros un intercambio de intereses, un intercambio empresarial, vamos, que creo que os interesará muchísimo.
Veréis, yo pensaba que con todo esto de la crisis os interesaría una renovación de imagen. Para seguir convenciendo, vendiendo, marketing y todo eso, ya sabéis. La verdad es que para hoy en día, mantenéis una imagen un poco sexista. Vamos, que sois tres tíos, y os tenéis que identificar un poco mejor con el público femenino o nos vais a perder.
Es más, los adultos, sobre todo padres y madres, no acabamos ganando con vosotros. Es decir, que pasáis por aquí y os lo pasáis fenomenal, devoráis todos los mazapanes y os tragáis el licor de golpe (el año pasado apenas nos dejasteis un culo de Limoncello, que estaba guardado en la despensa, por cierto) y lo de las cagarrutas de camello ni te cuento… Esa imagen la contrasto con el tiempo que hemos pasado mi marido y yo en todas las colas en las jugueterías, con los mareos causados por los precios elevados, las peleas con otros padres por el último juego de Playmobil, y ya van casi cuatro años ejerciendo esta labor y todavía no he visto ningún reembolso, que nos lo tenéis prometido.
Así que este año os propongo lo siguiente, y más en un día como hoy cuando he tenido al marido de viaje y a los niños malos: Los camellos los dejáis fuera, en el portal, que para eso hay unas columnas muy majas donde podéis dejarlos atados, y aquí nadie os los roba, que no saben conducirlos. Entráis en nuestra casa de puntillas y…en vez de escandalizaros ante el desastre de casa que encontraréis (al fin y al cabo, no soy Supernanny)…me recogéis los platos en la cocina, que encontraréis unos cuantos en la pila. Me dejáis comidas caseras precocinadas en el congelador para tres meses, que estoy harta de cocinar. Me sacáis los pañales y la basura a la calle, que estoy demasiado cansada como para bajarla esta noche. Ponéis todas las cortinas y los cuadros que nos faltan por colgar, recogéis las migas del suelo, me limpiáis los graffitis del sofá, hacéis que desaparezcan todas las huellas dactilares en las ventanas. La plancha la encontraréis en un cuarto a la derecha; la última vez que estuve, tardé dos horas en plancharlo todo - creo que seréis más rápidos.
A cambio os prometo que dejaré la webcam encendida, y que luego colgaré el video de los Reyes Magos solidarios en YouTube. Y que no diré nada sobre el asunto de los regalos. Ni sobre las cagarrutas y el Limoncello.
Reciban un cordial y atento saludo:
Nova
Foto: De la colección del Museo Virtual de Viejas Fotos de 20 minutos. Año 1959
Ya ha pasado la Nochebuena, también el día de Navidad. Quedan Nochevieja y Reyes, ¡estamos a mitad de camino!
No es que no lo esté pasando bien con Pin y Pon, pero vacaciones en casa, no son. No son. Pon no deja de llenar los pañales – llenar. (¿Por qué no puede dejar de cagar en vacaciones?) Por más que intente hacer la vista gorda y relajarme, la casa sigue ensuciándose; las coladas empiezan a acumularse; todavía necesitamos comer y eso implica cocinar, poner la mesa, recoger, fregar, ya que el presupuesto no está tan boyante como para comer fuera todo el día o apuntarnos a actividades que requieran entrada en metálico o con tarjeta, es igual.
Pin y Pon siguen queriendo acostarse temprano, y no se lo voy a negar, ya que nos proporciona la “noche de paz” auténtica. Pero ya os imagináis cómo se complican las festividades nocturnas al intentar encontrar canguro, que todas están de vacaciones. Al final le damos el marrón a mi madre o nos quedamos en casa directamente.
Además, últimamente los parques han estado vedados porque ha estado lloviendo incesantemente (“Oh, mojada Navidad”). Nuestras actividades navideñas de momento han consistido en decorar el árbol (que encontré, por cierto, en un chino) y romper el 40% de las decoraciones al decorar el árbol; ir a ver a los abuelos y cantar villancicos y hacer una obra de teatro (todo un éxito); andar bajo un diluvio hasta llegar al belén del ayuntamiento (valió la pena), y después posar (llorando) con el mensajero de los reyes magos. Para la mitad que queda, igual cojo unas ideas de este artículo de Karen Durán: Actividades navideñas: ¿qué hacer con los niños en casa?.
¿Me atrevo con las galletas? ¿O me arrepentiré al ver la cocina destrozada?
Gente sin preescolares: ¡disfrutad de los días festivos! ¡Disfrutad de las vacaciones! ¡Cuánto me acuerdo de esos días en pareja o con un solo bebé que podía llevarme a todas partes, a todas horas!
Eso sí, que nadie me quite la cara ilusionada de un preescolar en Navidad. Lo viven. Lo viven aún más si no están enganchados a la tele todo el día, y si les cuentas el por qué de la Navidad. Y viviéndolo ellos, hacen que lo vuelvas a vivir tú.
Así que Feliz Navidad, con o sin vacaciones. Feliz Navidad, madres y padres sin súper poderes…y sin angelillos perfectos.
La semana pasada estuve buscando árbol de Navidad artificial sin éxito. Esta semana retomaré la búsqueda, ya que Pin me recuerda el árbol todos los días. Para los que vivís fuera de España, aquí algunos nos lo tomamos con más tranquilidad porque tenemos hasta el 6 de enero para mantener el árbol en casa sin que quede raro, pero aún así, se me está acabando el tiempo…
Reconozco que mis gustos en cuanto a árboles de Navidad son un poco sibaritas, sobre todo teniendo en cuenta nuestro escaso presupuesto. Lo que pasa es que no soy capaz de gastar aunque sean 15€ en una escobilla de váter verde tamaño gigante; prefiero ahorrar el dinero y tener el doble para un árbol el año que viene…aunque, siendo realista, sé que ese dinero no se ahorraría, sino que iría para los espaguetis y las lentejas…
Me habían recomendado un árbol de Navidad en Alcampo, y la verdad es que estaba muy bien, un árbol artificial más realista, 26€ por un árbol de 1 metro 50. Pero no he llegado a tiempo, ya se ha agotado (ya van tres productos que pido esta semana en hipermercados solo para que me digan que tienen las existencias agotadas).
Como no me dé prisa, vamos a acabar con un árbol de éstos… ¡Noooooooooooo!
Y eso que me gusta el rosa.
A Pin le gustaría, pero es un poco excesivo, ¿no?
¿Qué es esto? Ni con bandera española. Madre mía.
En un centro comercial en Inglaterra. Impresionante. Igual nos lo regalan y todo.
Rincón de desahogo para madres (y padres) de niños en edad preescolar para abajo.
Soy Nova, y junto con mi marido, To, formamos el equipo papi-mami NovaTo. Pin es nuestra hija de cuatro años y Pon, nuestro hijo de dos años. Superviviente es nuestra planta-mascota, aptamente nombrada.
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Éste no es un rincón de expertos; ya existen páginas web magníficas que cumplen esta labor. En No soy Supernanny simplemente proveemos un espacio para reírnos, dar cabezazos contra la pared, compartir nuestra experiencia, y acompañarnos en estos años tan cruciales.
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(un poco de lo que me gusta leer...después de haber desincrustado los Legos de los pies y vadeado los charcos de zumo u otras sustancias más nocivas para llegar al ordenador)