Lo bueno y lo mejor
Tengo una confesión que hacer. Los planes han cambiado. No de modo drástico, pero digamos que en un principio Raggazo y yo teníamos una idea muy definida de lo que queríamos, y por circunstancias que han estado fuera de nuestro control, la boda ha ido tomando personalidad propia.
No me refiero a que se ha convertido en un monstruo o un ser viviente, sino que las cosas se han ido acomodando, sin una intervención directa de ambos, y hemos visto cómo el evento ha tomado forma de algo mucho mejor (y del que no me siento merecedora).
En otras palabras, Ragazzo y yo teníamos una “buena” idea, pero ahora se ha convertido en una “mejor”. Y este principio lo veo reflejado en muchas áreas de la vida, no solo en la organización de una boda.
Pienso en un buen trabajo, pero no soy aceptada, entonces llega a la puerta una propuesta mejor. Creo tener todo bajo control, pero vienen situaciones fuera de mis manos y resultan que me guían por un camino mejor.
¿Y cómo surge este “mejor”? Algunos le llaman destino, otros, coincidencias. Yo simplemente creo que se llama Poder Superior, ese Dios que conoce el final de la novela (y de la boda), y permite que paso a paso vayamos descubriendo sus pisadas y su presencia, con la seguridad de que Él siempre quiere lo mejor para nuestras vidas.
Y en definitiva, lo “mejor” es conocer a Ragazzo y enamorarme de Él. No cabe duda que valió la pena esperarlo.
Escrito por © Innamorata
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