La Navidad y la Desesperada
Comienza diciembre y el espíritu navideño empieza a inocularse en mi ser. Los arbolitos, las luces y los villancicos en los centros comerciales me ponen festiva… y ¡desesperada! Junto con las celebraciones llegan los múltiples compromisos, las cenas, los festivales en el colegio y las posadas. Tengo que pensar en los regalos que quiero hacer, mandar las tarjetas, planear el menú de la cena de Noche Buena y decidir acerca del eterno dilema matrimonial navideño “¿CON TU FAMILIA O CON LA MÍA?”.
Sólo el tiempo puede enseñarnos ciertas lecciones y esto es lo que he aprendido a lo largo de mis Navidades como mujer desesperada.
1. No llenarme de compromisos que me saturan y agotan con personas con las que casi no convivo, sino reservar esos momentos especiales para mis personas especiales: familia y amigos entrañables.
2. Borrar de mi lista los regalos que hago por quedar bien. Si quiero dar muchos regalos opto por hacerlos en casa, ya sea un adorno navideño, unas galletas o una tarjeta.
3. Mi esposo y yo les damos a cada uno de nuestros hijos uno o dos buenos regalos que ellos deseen mucho en vez de montones de regalos que ni siquiera aprecian ni usan.
4. Si el tiempo me lo permite, compro algunos regalos o ingredientes para la cena antes de la temporada decembrina, así puedo ahorrar dinero.
5. Cuando cenamos en casa opto por un menú sencillo que no me tenga encerrada en la cocina durante todo el día, acabando cansada y de mal humor; que sea fácil de servir y que a todos disfruten.
6. A la hora de decidir si “en casa de su familia o en la de la mía” he decidido ceder, estar siempre dispuesta e ir con mi mejor actitud. Mi familia está dispersa por el mundo, en cambio la familia de mi esposo es muy unida y aunque hay cosas de ellos que no me gustan, sé que mi esposo los ama, que es la persona de la cual yo me enamoré gracias a ellos y que al mostrar un contentamiento genuino, yo también la paso bien.
7. Y la más importante: ¡no perder de vista el motivo de la celebración! Que hace ya un par de miles de años en un pesebre en Belén nació un niño que al crecer, murió por cada uno de nosotros para que tuviéramos vida eterna, plena y en abundancia.
Escrito por Triple
Comentarios (1)
-----------------------------------------------------------------
"Eva" dijo...
Gracias por tus consejos navideños, estoy aprendiendo a "dosificar" fuerzas porque es cierto que pueden convertirse en una "carga" algunas de las celebraciones... y que no olvidemos el verdadero sentido de la navidad...
06.12.09 a las 00:00
|