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Reseña: Cuando las luces se apagan

Cuando las luces se apagan

Erika Mann

Destino, 2009

305 páginas

Historia novelada

Cuando las luces se apagan

Todos conocemos las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial en que desembocó la locura de Hitler y su Tercer Reich. ¿Cómo llegó a eso Alemania? ¿Cómo lo consintieron los alemanes? ¿No lo vieron venir? ¿Todos estaban de acuerdo? ¿Les daba igual?

La Primera Guerra Mundial acabó en 1918 con la capitulación de Alemania, dejando ocho millones de jóvenes muertos y un horror inimaginable hasta entonces.

Seis meses después del armisticio se firmó el Tratado de Versalles, en el que Alemania reconocía su responsabilidad en el comienzo del conflicto y se sometía a una serie de cláusulas impuestas por los aliados, que entre otras cosas le imponía la obligación de pagar indemnizaciones a modo de reparación por el daño causado a los vencedores. Esto dejó el país sumido en unos años de miseria y humillación que hizo que el discurso de levantar a Alemania de sus cenizas y recuperar el orgullo patrio de la tierra y la sangre, calara en la sociedad y llevaran a Hitler y a su nacionalsocialismo al poder tras las elecciones de 1933.

Es a este tiempo, los últimos años del periodo entreguerras, con el Tercer Reich convertido en todopoderoso y armándose descaradamente, donde Erika Mann nos lleva en sus diez relatos de Cuando las luces se apagan.

Habría alemanes encantados con el nuevo rumbo, pero Cuando las luces se apagan nos muestra el desasosiego y el malestar que circulaba por gran parte de la población. Unos antes y otros después se fueron dando cuenta de que estaban en una Alemania totalitaria, sumergida en una severa economía de guerra aún sin estar en guerra, con el Führer convertido en poco menos que un dios, y en contra de cualquier creencia que osara competir con su papel de proveedor de la verdad, con el miedo y la sospecha instalada en cada ciudadano, sabiendo que cualquier palabra en contra de las directrices del Estado podía llegar a un oído inoportuno y tener consecuencias nefastas.

Cualquier certeza inamovible, tanto legal como moral, el bien y el mal, lo justo y lo injusto, fue sustituida por lo "útil al pueblo alemán", y a partir de ahí… Como reflexiona el profesor de derecho del cuarto relato: "La justicia es aquello que sirve a nuestros propósitos, pero lo que es útil hoy puede no serlo mañana, debemos pues concluir que la justicia de hoy puede ser la injusticia de mañana".

Con cada uno de los relatos vemos cómo las normas y la filosofía del Reich afectan la vida de personas normales, en sus actos y también en sus conciencias: una pareja de jóvenes que serán víctimas de un "error" debido a la gran importancia de "contribuir con hijos al futuro de Alemania"; el dueño de un pequeño comercio que no tiene cabida en la nueva economía de autoabastecimiento; un médico que se escandaliza ante las "sugerencias" para el "necesario ahorro de medios en los hospitales" como evitar cambiar los vendajes de las heridas demasiado a menudo, o utilizar "música contra las bacterias"; un joven campesino que comete el delito de alimentar a sus famélicas gallinas con un poco de grano con la esperanza de que pongan algún huevo decente…

Impresionante el sermón de un pastor de la iglesia protestante que aparece en el relato VII donde insta a la Iglesia a asumir su parte de culpa y a implorar el perdón de Dios: "Nos acuso a todos nosotros de pusilánimes, de falta de fe por haber tolerado unos pecados inauditos hasta ahora entre los cristianos y de haber participado, directa e indirectamente, en los hechos vergonzosos que se han cometido y se siguen cometiendo". Fue detenido media hora después de pronunciarlo.

La contraportada puede despistar un poco, pero al llegar al Epílogo, Irmela Von Der Lühe nos dice que las historias fueron seleccionadas por la autora por ser "típicas", "corrientes", evitando los extremos tanto de atrocidades como de heroísmos excepcionales, "todas las historias, tragedias, personajes, acontecimientos, sucesos, leyes, estadísticas y declaraciones que figuran en estas páginas están basados en hechos; son hechos. No hay nada inventado, todo ha sucedido realmente y no hay un solo episodio que no haya llegado a conocimiento de la autora ya sea por experiencia propia o a través de algún testigo de confianza".

Ahora, desde la distancia que nos da el tiempo, podemos creer que todo era bastante evidente, que los blancos y negros contrastaban con claridad, pero es muy posible que en medio de todo aquello costara ver algo más que gris. Resulta inquietante pensar qué habríamos hecho nosotros si nos hubiera tocado vivir en ese momento y en ese lugar. ¿Qué habría hecho yo? Quizás nada, total, como dice uno de los personajes, "no vale de nada montar un escándalo por algo que no puedes cambiar". O quizás sí habría hecho algo, como el protagonista del quinto relato, que desafía al poder por ser fiel a su conciencia y sus principios, aún sabiendo que eso le llevará a la desgracia. ¿Habría tenido la lucidez suficiente para ver lo que se avecinaba y salir de allí a tiempo? ¡Que no nos toque vernos en una situación como esa! Pero habrá que estar alerta, no sea que los libros de Historia de dentro de 40 años nos acusen de habernos quedado con los brazos cruzados mientras las injusticias nos pasan rozando porque, total, ¿qué podía haber hecho yo?

Un libro fácil de leer al ser de relatos cortos. Muy recomendable, sobre todo para los interesados en la Historia que rodea las Guerras Mundiales.

La biografía de la autora es de lo más movidita: actriz de teatro, dueña y actriz de un cabaret contrario a Hitler, exiliada, escritora, reportera y conferenciante.


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Sobre el autor/a
Nombre: Mª del Mar Gómez
Ciudad: Madrid (España)
Bio: Tiene 35 años y es enfermera y lectora voraz.
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